Por qué me gusta Surface, la nueva tableta de Microsoft

En una conferencia de prensa de alto secreto en Los Ángeles, el lunes se permitió a unos pocos pasar sólo unos 90 segundos con la nueva tableta de Microsoft. Mirar, pero no tocar.

Lo que es más, Surface sigue siendo un misterio. Microsoft no habla de su precio, sino sólo que es “comparable” con el de otras tabletas. Tampoco sabemos cuándo saldrá a la venta (la empresa sugiere que en algún momento a finales de este año), así como tampoco las aplicaciones que se van a crear e incorporar, ni su calidad.

Y, sin embargo, a pesar de todas estas incógnitas, Surface parece increíble (aunque esto se podía prever) ya que representa una fuerza nueva y potencialmente poderosa en la industria de la tecnología. Por primera vez en su historia, Microsoft está tomando el hardware de PC tan en serio como lo hace con el software. El gigante del software está llegando a su punto más álgido desde el momento en que tuvo que competir con Steve Jobs.

No está claro, sin embargo, si la nueva tableta de Microsoft va a suponer una amenaza para los iPad. Lo más probable es que no, al menos no en su primera encarnación, sobre todo teniendo enorme ventaja Apple en el mercado. Pero sean cuales fueren sus perspectivas, cualquier persona que anhela una vibrante industria del PC debe aplaudir la decisión de Microsoft.

Durante los últimos dos años, la compañía de software ha estado trabajando para introducir en su próxima versión de Windows la pantalla táctil. Pero con eso corrían el riesgo de perder la batalla del hardware.

Pero esta historia parece que se repite. Ya pasó con Zune, el reproductor de música nacido en 2006 para competir con el iPod, que fracasó. Ahora bien, parece que con Surface la idea ha sido más cuidadosamente considerada.

Surface no es llamativo, ni tan elegante como el nuevo iPad, pero es extremadamente funcional, desarrollando una especie de botón derecho sensible a la presión que va a revolucionar el mundo de las tabletas.

 

Y la verdad es que muchos usuarios del iPad se sienten frustrados al querer sustituir con él al ordenador de sobremesa en toda regla, pero están bloqueados por el método de entrada. Hay un montón de buenos teclados para el iPad, pero ninguno tan delgado y resbaladizo como el de Microsoft.

Quizá lo más importante de Surface no es la tableta en sí, sino lo que dice acerca de Microsoft. Los ejecutivos trataron de explicar la complejidad de los procesos que intervienen en la fabricación del dispositivo. Dijeron que debían hacer toneladas de prototipos con el fin de perfeccionar cada ángulo de la tableta. Hablaron sobre el uso de una “infusión de metal líquido” para crear la estructura interna del dispositivo. En un momento, la empresa utilizó una prueba de sonido “cámara anecoica” para analizar el sonido de la tableta al cerrarla, pues querían que sonara como el portazo de un coche de lujo europeo, o el sonido del cierre de la joyería fina.

Y es precisamente este tipo de detalles los que les hacen comparables a su rival Apple. Parece que Surface sí puede ser una competencia real del iPad.

La decepción del nuevo iPad

En la presentación del último modelo de iPad se combinó la euforia con la decepción. Euforia, la que siempre provocan las novedades de la manzana mordida; decepción, por las escasas novedades incorporadas al nuevo iPad.

Los amantes de los productos de Apple van a ser fieles a la marca. No es una preferencia, es un estilo y una actitud. Cualquier novedad va a ser aplaudida y más que bienvenida. Es lo que toca por ser miembro del club.

El iPad rompió moldes cuando apareció, hace ya dos años. Pero otros han venido detrás y han logrado productos de calidad que nada tienen que envidiar al producto de Apple.

Es por eso que los expertos dicen que el producto necesita algunas mejoras que supongan un cambio sustancial, que le diferencien del resto de tabletas, algo “distinto” y no sólo el mismo producto “mejorado”. Y esas son las críticas que le han llovido al iPad, que no hay nada nuevo en él o nada por lo que valga realmente la pena cambiar de modelo.

Las mejoras incorporadas en el nuevo iPad han sido, por un lado, una batería que dura diez horas. En el mercado hay tabletas cuya batería dura ya nueve, como el Samsung,  y con eso no se evita el estar pendiente de cargar el equipo a diario, sobre todo con la mejora de la pantalla que le hace consumir mucha energía.

El propio uso de la tableta, como potencial sustituto del ordenador personal, de fácil transporte y que pretende ser una extensión del individuo, más incluso de lo que hoy es el teléfono móvil, no es indestructible. Si bien podemos leer el periódico de forma digital, nunca podrá sustituir algunos usos del periódico de papel, tal y como refleja el comercial de Newsday.

El diseño delgado y ligero ha sido su mejor atributo, pero ya no es el único. Pedirle que sea flexible quizá es demasiado, pero ¿por qué no?

Por último, los expertos sugieren el cambio en el cargador, que en la actualidad es el mismo que para el iPod. El nuevo iPad debería aprovechar la tecnología wireless para diferenciarse del resto.

Estoy segura de que en Apple son conscientes de todas estas consideraciones, y de que han avanzado en la tecnología, pero que están esperando a su incorporación en el momento oportuno.

Mi pregunta es si no nos vamos a cansar de esperar o si otras marcas van a empezar a ofrecernos sus innovaciones anticipándose al gigante. El tiempo nos lo dirá.

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